Mérida, más de 2.000 años de historia

 Mérida (Augusta Emérita), fue fundada como colonia romana en el año 25 a. c. por orden del emperador Octavio Augusto para servir de retiro a los soldados veteranos (eméritos o licenciados con honor) de las legiones V Alaudae y X Gemina. Era una de las ciudades más importantes de toda Hispania, dotada con todas las comodidades de una gran urbe romana para ejercer de capital de la provincia romana de Lusitania. En este periodo de gran esplendor se construyen numerosos edificios y monumentos: el teatro, el anfiteatro, el circo, el templo de Diana, el Foro romano, el puente romano y los acueductos de los Milagros, Rabo de buey y San Lázaro, así como los embalses de Proserpina y el Cornalvo, que abastecían la ciudad. Por todo ello Mérida llegó a convertirse en la novena ciudad en importancia del Imperio Romano (incluso por delante de Atenas).

 Con las invasiones bárbaras, en los siglos V y VI d. C., Mérida llegó a ser capital de todo el Reino Visigodo de Hispania, hasta que en el año 713 el caudillo árabe Musa ibn Nusair conquistó la ciudad y ésta se convirtió en capital de la Cora de Mérida una de las más extensas y poderosas de la península. A comienzos del siglo IX, y tras sucesivas rebeliones de los mozárabes de la ciudad contra el Califato de Córdoba, Abderraman II ordenó desmantelar las murallas romano-visigodas que defendían la ciudad, y en el año 835 d.c. hizo construir la Alcazaba árabe que se convertiría en la fortificación musulmana más antigua de la Península ibérica, construida junto al célebre puente romano sobre el río Guadiana. La ciudad permanecería bajo el poder musulmán hasta su reconquista por los cristianos en 1230.

 En 1993, su conjunto arqueológico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, debido a su importante interés histórico y monumental. (Ver vídeo).

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